Ojo con las expectativas

Ante lo desconocido, ¿usted qué prefiere? ¿Que le digan la verdad o que le mientan? Aunque parece una disyuntiva de fácil resolución, no siempre la sinceridad es un valor para un proveedor.

Le cuento al lector que la comunicación no está exenta de la mentira, de la creación de expectativas desmedidas y paraísos en papel que no existen. No todas las agencias son transparentes a la hora de ofrecer sus servicios. Por eso, la elección de una buena agencia de prensa no es tarea sencilla y pasa por varias aristas.

Sobrados son los casos de clientes que vienen a mi consultora desilusionados bajo el mantra de que “ya he hecho prensa con dos agencias diferentes y nunca cumplen lo que me prometen. Éste es mi último intento”. Entonces les aseguro que en esta ocasión todo será diferente porque, aunque no lo crea, se puede ofrecer un servicio de excelencia desde la sinceridad.

A todas estas personas también les pido como requisito para poder trabajar juntos que la honestidad sea recíproca tanto conmigo como con sus propios clientes. Es decir, la estrategia de comunicación de sus productos y de su empresa deberá ser también transparente, sin mentiras ni falsas promesas.

A través de los años, tanto la publicidad como la manera de hacer prensa cambió. Los modelos se han humanizado y lo que se tendía a mostrar como perfecto e ideal ahora se muestra como posible y real.
Por ejemplo, de nada va a servir comunicarle a un periodista a través de una gacetilla que su empresa o su producto es “el líder”, “el mejor” o “que tiene el precio más bajo del mercado” si esto no es así. Gracias a Internet, sus fuentes y sus propios conocimientos del sector el mismo periodista va a poder comprobarlo. Entonces, ¿no es mejor difundir gacetillas objetivas que infladas y publicitarias?

Por otra parte, para poder lograr una estrategia creíble la agencia debe realizar reuniones con su cliente de manera frecuente (al menos una vez por mes) ya que ésta es la mejor manera de ir conociéndolo a él, a su empresa y sus productos. De ese modo, una buena consultora irá respondiéndole todas sus dudas y satisfaciendo las necesidades comunicacionales que vayan surgiendo. De eso se trata el buen feedback.

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