Mujeres que conducen

Alicia Monayer y Roxana… trabajan junto a sus maridos. ¿Es difícil trabajar junto a sus maridos? ¿Hasta dónde los negocios se mezclan con la matrimonio? Una entrevista que muestra hasta donde se pueden conseguir logros trabajando en pareja

-¿Cómo se ven diariamente en una actividad que siempre ha sido de hombres?

Roxana: -Es cierto, es un rubro masculino pero hay una gran mayoría de mujeres atrás que somos las organizadoras, las administrativas. Lamentablemente, no siempre se ven.

Alicia: -Como yo me dedico a todo lo que pago a proveedores, tengo 4 chicas que colaboran. Y en todas las empresas con las que nos comunicamos siempre hay mujeres. Así que no sé si es tan cierto de que esta es una actividad muy exclusiva de los hombres.

-¿Pero están reconocidas las mujeres en este sector?

Roxana: -Diría que sí. Creo que cada vez hay más mujeres, más profesionales que se meten y que están dirigiendo diversos sectores del rubro.

-¿Qué tiene de bueno que haya más mujeres dentro de una empresa?

Roxana: -Las mujeres, en muchos casos, es una mejor organizadora, administrativa, más represiva en algunos casos.

Alicia: -Más responsable, sin dudas.

Roxana: -Ocurre que el hombre está más en las relaciones públicas, está más expuesto, está más en la cáscara.


-¿Y ustedes son el corazón?

Roxana: -Y… las mujeres somos como un gran motor.

Alicia: -En mi caso, Carlos (Monayer) tiene mil cosas en la cabeza, más que yo. El está más para tener reuniones, hacer muchos negocios para los que yo tal vez no esté capacitada, como lo hace él. Y yo no creo que él tenga la paciencia que tengo yo para realizar todos los pagos a proveedores. Yo tal vez estoy más tiempo en el negocio que él pero él tal vez tenga que resolver más problemas que yo.

-¿Cuáles son las cosas en las cuales chocan? ¿Algunas peleas que siempre se repiten?

Alicia: -Voy a ser sincera, generalmente no tenemos peleas porque para nosotros una cosa fundamental es que en casa no se habla del negocio. Lo mismo para mi hija y para su novio que trabajan con nosotros. Lógicamente si veo que algo que no es de mi sector no me gusta, se lo digo.

Roxana: -Por lo general formamos un buen equipo. Pocas veces discutimos puntualmente por algo en concreto. Tal vez surja algún problema porque él compra de más y yo estoy ajustada en el presupuesto. Pero son pequeñas cosas. En realidad nos llevamos muy bien.


-¿Los empleados les tienen más miedo a ustedes que a sus maridos?

Roxana: -Para mí, eso es un mito.

Alicia: -En mi caso, creo que le tienen más miedo a Carlos. De alguna manera yo soy más permisiva.

Roxana: -El respeto es en general hacia los dos. Tal vez los hombres tengan una imagen más fuerte. El trabajo con él lo veo como una fusión, si no no podría estar. Muchas veces me preguntan “¿con quién trabajás?” y cuando contesto: “con mi marido”, siempre me preguntan; “¿cómo hacés?” Nosotros formamos un buen equipo y la gente no lo entiende. Poder fusionar y combinar esas dos cosas tiene que ver con un equilibrio de ambos. Realmente esto es posible cuando uno cede y el otro permite compartir la tarea. Me peleo más por nimiedades de la casa que por trabajo. Y no es que agacho la cabeza y hago lo que mi marido dice. Las cosas se plantean, se hablan y se logra un diálogo.

Alicia: -Después de tantos años juntos, una ya sabe lo que al otro le molesta, lo que tiene que hacer y lo que no.

-¿Cómo es la historia de ustedes? ¿Se conocieron trabajando o primero se conocieron y después trabajaron juntos?

Roxana: -Yo lo conozco desde los 16 años y estoy casada hace 20. Empezamos a trabajar juntos hace 13 años. En mi caso yo venía de otro rubro – el maderero-. Luego de un impasse, vi que mi marido estaba creciendo mucho y decidimos que yo lo ayudara.

Alicia: -A Carlos lo conocí en el ´70 y empecé a trabajar en el ´71. Eramos él, yo y un empleado. Era trabajar y remar. Muchas veces nos quedábamos en el negocio hasta 9 y media de la noche. Nos casamos recién en el ´76, así que ya teníamos una historia de trabajar juntos antes del matrimonio.

-¿Cómo llevan adelante su condición de madres que deben trabajar?

Roxana: -Hoy no siento culpa porque mis hijas están grandes y conocen que la mamá se va a trabajar y que es su responsabilidad. Cuando eran chicas seguramente tenía más culpas.

Alicia: -Yo gracias a Dios con mis hijos cuando eran chicos, tuve una señora paraguaya que fue un amor y los chicos la adoraban. Ahora ya están grandes los dos. Mi hija trabaja fuertemente en el negocio y ya no hay culpas. Me pone bien que trabaje con nosotros porque uno ya sabe que se tiene que ir retirando. Estamos un poco cansados de tantos años de trabajo. Y como ella está entusiasmada, para mí es una tranquilidad que esté con nosotros.

Roxana: -Yo para mis hijas quiero lo que ellas quieran. Si desean continuar con el negocio familiar, bienvenidas sean.

-¿Cuáles han sido sus logros de la empresa?

Roxana: -Son pequeños logros cotidianos que uno va armando. ¿Qué es un logro cotidiano? Por ejemplo, que tus clientes te depositen en el banco. Esa son cosas que se van haciendo con el martillo, día a día. Después, en la parte administrativa las cosas son automáticas, no hay mucha ciencia. Hay que supervisar que todo funcione bien porque mucho milagro no hay. Mi marido es el creativo de la empresa y lo mío es más automático.

Alicia: -A mí me pone contenta que nos vaya bien, no me fijo tanto en si logré algo de manera personal. Estamos rodeados de gente muy buena y en verdad hay que agradecerles a ellos que están todo el día luchando con nosotros.


-Digan la verdad, ¿cuándo se enojan o explotan ustedes dentro de la empresa?

Roxana: -Cuando no puedo manejar las cosas como yo quiero o se me van de las manos. Lo agarro a mi marido, lo siento, charlamos y se soluciona.

Alicia: -Carlos tiene su carácter. Muchas veces ni le digo nada. Dejo que pase un día, dos días y ahí se le va pasando.

-¿Cómo son sus oficinas? ¿Qué toque femenino tienen?

Roxana: -La mía es linda pero tiene vista a la Avenida que es una porquería pero como oficina es linda. Tiene Feng-Shui. Tengo un cuadro de una madre con un hijo que me motiva, para no olvidarme de lo importante. Tengo un cuadro muy divertido de gente bailando por detrás. En el Feng Shui dicen que hay que tener un lugar donde corra agua porque significa dinero: eso lo tiene mi marido. Como los negocios los arma él, la fuente la tiene él.

Alicia: -Yo en mi oficina tengo una pecera, heredada de mi marido. El tiene una más grande en la suya. ¿Si darle de comer a los pececitos me saca la tensión? No, yo me saco la tensión en mi casa. En verano por ejemplo, me voy al fondo, le doy a la manguera y también saco yuyos a lo loco. Eso me descarga. Mi marido cuando me ve con la manguera me pregunta: “¿estás nerviosa?” En invierno me descargo cocinando.

Roxana: -Yo no saco yuyos pero tengo una quinta donde siembro y cosecho: radicheta, tomate, rúcula, habas, morrones.

-Bueno, es maravilloso, trabajan con sus maridos y se llevan bien.

Alicia: -Es que el secreto es que compartimos el edificio pero no estamos todo el tiempo juntos.

Roxana: -Claro, ahí te matás.

Alicia: -Si estuviéramos en un negocio de características de mostrador, donde estás compartiendo todo el tiempo, pienso que la cosa cambiaría y no sería tan fácil.

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