El placer de trabajar

Para quien no sabe o no aprendió a jugar, el trabajo se convierte en un yugo pesado, difícil de convivir con él. Nuestra historia como seres humanos habla del “homo ludens”, el hombre que juega, ocupación antiquísima, mucho antes de que se desarrollara el “homo faber”, el hombre que fabrica.

  • Trabajar no sólo significa ser obrero.
  • Trabajar en una Empresa es algo digno.
  • Trabajar significa asumir responsabilidades y cumplirlas.
  • Trabajar en el trabajo es un trabajo.
  • Trabajar de hermanos es un trabajo.
  • Trabajar de padres es un trabajo.
  • Trabajar de hijos es un trabajo.
  • Trabajar arduo sostiene los vínculos.
  • Trabajar arduo no es deshacerse trabajando. Es tomar las cosas con fuerza, con dedicación, con responsabilidad, con placer.

Qué trabajo me da el trabajo que tengo en mi trabajo, se pregunta cada lector por los siglos de los siglos. Pero no por remanido es menos intrigante. ¿Hay algo más obvio que el término trabajo? Puede ser, pero por lo general definir lo obvio no es fácil. Está tan a la vista que es muy difícil entenderlo, asirlo, comprenderlo, desmenuzarlo, explicarlo y aún vivirlo.
Uno de los intríngulis más patentes que tienen nuestras Empresas es, pues, la definición de trabajo. Da igual el formato, que sea una Empresa Productiva, una de Servicios, o simplemente la declamada Empresa de Vivir.

El comienzo de este articulo lo remarca. Es arduo trabajo el trabajo que tuvimos en nuestro trabajo.

A. Arduo como complejo, complicado.
B. El trabajo que tuvimos remite a la tarea que desarrollamos.
C. Nuestro trabajo habla de la locación del desarrollo de nuestra actividad

Vayamos por partes.

A. En este caso, arduo alude a un esfuerzo personal responsable dedicado a un fin.
Donde entran a jugar tanto los términos de efectivo o eficiente
Ser efectivo es hacer las cosas correctas en cantidad y calidad.
Ser eficiente es hacer las cosas correctas en cantidad y calidad en un tiempo veloz.

B. Respecto de “la tarea”, es el uso del know how y consecuentemente la toma de decisiones, tendientes a resolver o delegar cuestiones que faciliten la tarea.

Y aquí es fundamental definir el Rol, la Función y la Tarea
Espacios que son lugares pasibles de conflictos si no se determinan correctamente:

El Rol es mi posición dentro de la organización, productiva, social o familiar
La Función: es inherente a mi tarea especifica darle un nombre a su funcionamiento.
Finalmente, la Tarea es el trabajo especifico y concreto a efectuar con mayor o menor esfuerzo personal, dentro de normas o mecanismos especificados de antemano.

C. Hablamos de locación , no como un lugar geográfico, sino como el tipo de trabajo establecido cuyos objetivos debemos cumplir, sea uno un profesional libre, una persona en relación de dependencia o un empresario.

Hora de recreo

Hace varios años escribí un libro para el organismo Unicef (Fondo de las Naciones Unidas para la infancia), llamado Del juego al Trabajo.
Desarrollé oportunamente la idea de que para quien no sabe o no aprendió a jugar, el trabajo se convierte en un yugo pesado, difícil de convivir con él.
No pretendo que sea una buena idea ir a jugar al trabajo, pero sí es muy importante que el trabajo tenga cierta dosis de juego para hacerse más liviana la vida.
El juego no es sólo el juego de jugar, sino que hay objetos y relaciones que tienen juego. No son rígidas.
Las articulaciones, las bisagras, las relaciones en el trabajo, en la familia, el interjuego entre uno y los demás brinda oxígeno, flexibilidad, placer y una distancia operativa.
Nuestra historia como seres humanos habla del “homo ludens”, el hombre que juega, ocupación antiquísima, mucho antes de que se desarrollara el “homo faber”, el hombre que fabrica.
En el juego son necesarias las reglas. Tienen que existir normas. Y un serio compromiso de los compañeros de juego de conocer y cumplir estas normas, porque si no, se termina el juego.
Es necesario tener paciencia. Es importante la relación fluida con el compañero de juegos. Por lo general, en algunos juegos hay una parte de movimiento, en otros se juega sentados, desde minutos hasta horas.
En el juego es de vital importancia tener memoria, a veces repetitiva, guardar experiencias, es decir memorizar cosas.
Le propongo releer estos conceptos, y ubicar su mirada en una fábrica, en un comercio, en una profesión. Se encontrará con gente trabajando, cumpliendo con todas estas premisas. ¿No le cambia la percepción sobre lo mismo de siempre?
Mi propuesta como Mentor es no desconocer los aspectos de juego que puede contener cualquier trabajo, y encontrar en algún resquicio el placer de trabajar, aún bajo el influjo de pensamientos amargos, que los hay, de gente que piensa “¿qué hace una persona como yo en un lugar como éste?

Cierro este artículo con la convicción de que la gente hace lo que puede y no lo que quiere. Y si usted, querido lector, hace lo que puede, hágalo jugando un poco, se sorprenderá cuando la visión de su vida se convierta en un poco más diáfana, más llevadera y con menos propensiones a enfermarse.

Desde Buenos Aires, Abril de 2018

 

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